martes, 20 de noviembre de 2018

Lección 8 Literatura del Medioevo


LITERATURA MEDIEVAL
UNIDAD 2    CONTEXTO DE PRODUCCIÓN DEL TEXTO LITERARIO: ÉPOCA MEDIEVAL
LA CIENCIA EN EL MEDIEVO
Los grandes científicos de la antigüedad clásica fueron los griegos, quienes llegaron a escribir numerosos tratados científicos que fueron la base del interés de los romanos por el estudio de la naturaleza, sobre todo en las tierras orientales, donde dominaban el latín y el griego. Sin embargo, los romanos no hicieron lo mismo, sino que se limitaron, en el mejor de los casos, a traducir o resumir las obras helenísticas clásicas. Tras la caída del imperio romano, en los primeros tiempos de la Alta Edad Media, todo ese interés se perdió durante siglos, debido en gran medida a la división del continente europeo entre Oriente y Occidente, quedando este último sin acceso a los tratados originales en griego, con lo que la ciencia se vio sumida en un profundo abandono. Con el interés carolingio por la antigüedad clásica griega y romana, comenzó la recuperación del estudio filosófico de la naturaleza, principalmente a través de las obras en latín, pero también hubo eruditos que entendían el griego, de manera que se recuperaron algunas obras de autores clásicos gracias a los contactos con el imperio bizantino.
La Iglesia también tuvo su parte de responsabilidad en este desinterés, pues primaba la fe por encima de la naturaleza. Carlomagno fue el primero que trató de cambiar este orden de cosas, y se rodeó para ello de eruditos que, aunque procedentes en su mayoría del clero, mostraron interés por la antigüedad clásica en todas sus facetas. Alcuino, pilar fundamental de la reforma intelectual llevada a cabo por Carlomagno, trató de recuperar el saber clásico y centró sus programas de estudio a partir de las siete artes liberales, distribuidas en dos grupos: el trivium y el quadrivium; el primero incluía las materias literarias (gramática, retórica y dialéctica), mientras el segundo se correspondía con las enseñanzas científicas (aritmética, geometría, astronomía y música). La creación de escuelas en las que se impartían las enseñanzas basadas en esta organización permitiría, con el paso de los siglos, la aparición de las Universidades y, mediante el desarrollo de la lógica o dialéctica, el interés por la indagación especulativa, que llevaría a la Escolástica.
El impulso acabó por confirmarse hacia el siglo XII, cuando al anterior interés carolingio se sumó el contacto con el mundo árabe, proveniente de Oriente, el cual había tenido acceso directo al conocimiento griego clásico y estaba científicamente más avanzado. Las traducciones llevadas a cabo en el sur europeo (España e Italia) permitieron importantes avances en el campo de la astronomía, la matemática, la botánica y la medicina, entre otros. A esto se sumó la creación de las primeras universidades, a mediados de siglo, y la aparición de unas nuevas órdenes religiosas, Elas mendicantes, que defendían la fe cristiana mediante el uso de la razón (principalmente, dominicos y franciscanos). El estudio de las principales obras de la filosofía natural, cuyos autores más representativos eran Aristóteles, Platón, Ptolomeo, Arquímedes o Galeno, fue desarrollado por autores de la Escolástica. Ésta consideraba la naturaleza como un sistema coherente de leyes que podían ser explicadas por la razón, dando un mayor énfasis a la lógica y defendiendo el empirismo.
El declive de la ciencia al final de la Edad Media. Todos estos autores fueron anteriores a la peste negra que asoló Europa en las postrimerías del siglo XIV. Ésta tuvo un efecto muy negativo en la innovación intelectual y científica a finales de la Edad Media, por lo que el interés por el conocimiento científico no se recuperaría de forma clara hasta el período posterior, ya con el Renacimiento.
CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES LECCIÓN 9 
UNIDAD 2    CONTEXTO DE PRODUCCIÓN DEL TEXTO LITERARIO: ETAPAS HISTÓRICAS
2.3. 1 literaturas de la antigüedad: Edad media
Objetivo: Conocer la producción literaria de las culturas de la antigüedad: Época Medieval
Competencias disciplinares básicas: Aplica distintas estrategias comunicativas según quienes sean sus interlocutores, el contexto en el que se encuentre y los objetivos que persigue.



Actividad para
realizar en casa
a)   Después de revisar el  video,  realiza notas como evidencia
b)    Los alumnos presentarán exposiciones de la producción literaria de la Edad Media, deberán revisar audiolibros de las obras, investigar para presentar material previamente elaborado y de manera esquemática, cuando el texto lo amerite una entrevista con el autor, representación de una escena, (aprendida de memoria), presentación previamente grabada, emplear Power Point, entre otros.
c)    Los grupos se formarán por número de lista y bajo las siguientes temáticas.
EQUIPO 1 El equipo investigará la época, periodo y características literaria de la Edad Media
EQUIPO 2 Beowulf el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 3 Cantar de Roldan el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 4 Cantar de los Nibelungos el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 4 El libro de Buen amor del Arcipreste de Hita el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 5 Cuentos de Canterbury de Geoffrey el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 6 Decamerón de Giovanni Boccaccio el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 7 La divina comedia de Fernando de Rojas el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
EQUIPO 8 La Celestina de Fernando de Rojas el equipo investigará todo lo referente a esta obra: argumento, personajes, lectura de pasajes, representación teatral, entrevista.
d)    Realiza la lectura de los siguientes textos Romance de la condesita y El Cantar del Mio Cid e identifica las características medievales.

NOMBRE:
GRADIENTES
ASPECTOS
10
9
8
7
6
Revisa el video, redacta evidencias





El equipo presenta o expone el tema o la obra asignada





Todos los integrantes participan con calidad, además de presentar materiales previamente elaborados





El equipo presenta fragmentos de la obra asignado, características propias de la época





El alumno lee los fragmentos y explica el porqué pertenecen a la Época del Medioevo





TOTAL DE PUNTOS








TEXTO I           ROMANCE DE LA CONDESITA
Romance de la condesita
Grandes guerras se publican
en la tierra y en el mar,
y al conde Flores le nombran
por capitán general.
Lloraba la condesita,
no se puede consolar;
acaban de ser casados,
y se tienen que apartar:
—¿Cuántos días, cuántos meses,
piensas estar por allá?
—Deja los meses, condesa,
por años debes contar;
si a los tres años no vuelvo,
viuda te puedes llamar.
Pasan los tres y los cuatro,
nuevas del conde no hay;
ojos de la condesita
no cesaban de llorar.
Un día estando a la mesa,
su padre le empieza a hablar:
—Cartas del conde no llegan,
nueva vida tomarás;
condes y duques te piden,
te debes, hija, casar.
—Carta en mi corazón tengo
que don Flores vivo está.
No lo quiera Dios del cielo
que yo me vuelva a casar.
Dame licencia, mi padre,
para ir el Conde a buscar.
—La licencia tienes, hija,
mi bendición además.
Se retiró a su aposento
llora que te llorarás;
se quitó medias de seda,
de lana las fue a calzar;
dejó zapatos de raso,
los puso de cordobán;
un brial de seda verde,
que valía una ciudad,
y encima del brial puso
un hábito de sayal; esportilla de romera
sobre el hombro se echó atrás;
cogió el bordón en la mano,
y se fue a peregrinar.
Anduvo siete reinados,
morería y cristiandad;
anduvo por mar y tierra,
no pudo al conde encontrar;
cansado va la romera,
que ya no puede andar más.
Subió a un puerto, miró al valle, un castillo vio asomar:
—Si aquel castillo es de moros, allí me cautivarán;
mas si es de buenos cristianos, ellos me han de remediar. Y bajando unos pinares, gran vacada fue a encontrar:  -Vaquerito, vaquerito, te quería preguntar
¿de quién llevas tantas vacas
todas de un hierro y señal?
—Del conde Flores, romera,
que en aquel castillo está.
—Vaquerito, vaquerito,
más te quiero preguntar
del conde Flores tu amo,
¿cómo vive por acá?
—De la guerra llegó rico;
mañana se va a casar,
ya están muertas las gallinas
y están amasando el pan;
muchas gentes convidadas,
de lejos llegando van.
—Vaquerito, vaquerito,
por la Santa Trinidad,
por el camino más corto
me has de encaminar allá.
Jornada de todo un día,
en medio la hubo de andar;
llegada frente al castillo,
con don Flores fue a encontrar,
y arriba vio estar la novia
en un alto ventanal
--Dame limosna, buen conde,
por Dios y su caridad.
--¡Oh, qué ojos de romera
en mi vida los vi tal!
—Sí los habrás visto, conde,
si en Sevilla estado has.
—La romera ¿es de Sevilla?
¿Qué se cuenta por allá?
—Del conde Flores, señor,
poco bien y mucho mal.
Echó la mano al bolsillo,
un real de plata le da.
—Para tan grande señor,
poca limosna es un real.
—Pues pida la romerica,
que lo que pida tendrá.
—Yo pido ese anillo de oro
que en tu dedo chico está.
Abrióse de arriba abajo
el hábito de sayal:
—¿No me conoces, buen conde?
Mira si conocerás
el brial de seda verde
que me diste al desposar.
Al mirarla en aquel traje
cayóse el conde hacia atrás.
Ni con agua ni con vino
se le puede recordar,
si no es con palabras dulces
que la romera le da.
La novia bajó llorando
al ver al conde mortal;
y abrazado a la romera
se lo ha venido a encontrar.
—Malas mañas sacas, conde,
no las podrás olvidar;
que en viendo una buena moza,
luego la vas a abrazar.
Malhaya, la romerica
quién te trajo para acá.
—No la maldiga ninguno
que es mi mujer natural.
Con ella vuelvo a mi tierra;
adiós, señores, quedad;
quédese con Dios la novia,
vestidica y sin casar
que los amores primeros
son muy malos de olvidar.

TEXTO 2             EL CANTAR DEL MIO CID
CANTAR PRIMERO Destierro del Cid
Envió el rey don Alfonso a Ruy Díaz mío Cid por las parias que le tenían que dar los reyes de Córdoba y de Sevilla cada año. Almutamiz, rey de Sevilla, y Almudafar, rey de Granada, eran en aquella sazón muy enemigos y se odiaban a muerte. Y estaban entonces con Almudafar, rey de Granada, unos ricos hombres que le ayudaban: el conde García Ordóñez y Fortún Sánchez, el yerno del rey don García de Navarra, y Lope Sánchez, y cada uno de estos ricos hombres con su poder ayudaban a Almudafar, y luego fueron contra Almutamiz, rey de Sevilla.
Ruy Díaz el Cid, cuando supo que así venían contra el rey de Sevilla, que era vasallo y pechero del rey don Alfonso, su señor, lo tomó muy a mal y le pesó mucho; y envió a todos cartas de ruego para que no viniesen contra el rey de Sevilla ni le destruyeran su tierra, por la obligación que tenían con el rey don Alfonso (y les decía que si, a pesar de todo, querían hacerlo, supiesen que no podría estarse el rey Alfonso sin ayudar a su vasallo, puesto que era pechero suyo). El rey de Granada y los ricos hombres no atendieron en nada a las cartas del Cid, y fueron todos con mucha fuerza y destruyeron al rey de Sevilla toda la tierra hasta el castillo de Cabra.
Cuando aquello vio Ruy Díaz reunió todas las fuerzas que pudo de cristianos y de moros, y fue contra el rey de Granada para echarlo de la tierra del rey de Sevilla. Y el rey de Granada y los ricos hombres que estaban con él, cuando supieron que iba con ese ánimo, le mandaron a decir que no se marcharían de la tierra porque él lo quisiera. Ruy Díaz, cuando aquello oyó, pensó que no estaría bien el no acometerlos y fue contra ellos y luchó con ellos en el campo, y duró la batalla campal desde la hora de tercia hasta la de mediodía, y fue grande la mortandad que allí hubo de moros y de cristianos en la parte del rey de Granada, y vencióles el Cid y les hizo huir del campo. Y cogió prisionero el Cid en esta batalla al conde García Ordóñez y le arranchó un mechón de la barba y a otros muchos caballeros y a innumerables guerreros de a pie. Y los tuvo el Cid presos tres días, y luego los soltó a todos. Después de haberlos cogido prisioneros mandó a los suyos recoger los bienes y las riquezas que quedaron en el campo, y luego se volvió con toda su compaña y con todas sus riquezas adonde estaba Almutamiz, rey de Sevilla, y dio a él y a todos sus moros todas las riquezas que reconocieron como suyas y aún de las demás que quisieron tomar. Y de allí en adelante llamaron moros y cristianos a este Ruy Díaz de Vivar el Cid Campeador, que quiere decir batallador.
Almutamiz le dio entonces muchos buenos regalos y las parias que habían ido a cobrar. Y tornóse el Cid con todas sus parias hacia el rey don Alfonso, su señor. El rey le recibió muy bien, se puso muy contento y se declaró satisfecho de cuanto el Cid hiciera allá. Por esto le tuvieron mucha envidia y le buscaron mucho daño y le enemistaron con el rey.
El rey, como estaba muy sañudo y entrado en ira contra él, dio crédito a lo que hablaban contra el Cid y le mandó decir por su carta que saliese del reino. El Cid, después que hubo leído la carta real, aunque le causó gran pesar, no quiso hacer otra cosa, porque sólo le quedaban de plazo nueve días para salir de todo el reino.
15 Los monjes de Cardeña reciben al Cid.
Jimena y sus hijas llegan ante el desterrado.

A la puerta llaman; todos saben que el Cid ha llegado.
¡Dios, qué alegre que se ha puesto ese buen abad don Sancho!
Con luces y con candelas los monjes salen al patio.
"Gracias a Dios, Mío Cid, le dijo el abad don Sancho,
puesto que os tengo aquí, por mí seréis hospedado."
Esto le contesta entonces Mío Cid el bienhadado:
"Contento, de vos estoy y agradecido, don Sancho,
prepararé la comida mía y la de mis vasallos.
Hoy que salgo de esta tierra os daré cincuenta marcos,
si Dios me concede vida os he de dar otro tanto.
No quiero que el monasterio por mí sufra ningún gasto.
Para mi esposa Jimena os entrego aquí cien marcos;
a ella, a sus hijas y damas podréis servir este año.
Dos hijas niñas os dejo, tomadlas a vuestro amparo.
A vos os las encomiendo en mi ausencia, abad don Sancho,
en ellas y en mi mujer ponedme todo cuidado.
Si ese dinero se acaba o si os faltare algo,
dadles lo que necesiten, abad, así os lo mando.
Por un marco que gastéis, así contento daré cuatro."
Así se lo prometió el abad de muy buen grado.
Ved aquí a doña Jimena, con sus hijas va llegando,
a cada una de las niñas la lleva una dama en brazos.
Doña Jimena ante el Cid las dos rodillas ha hincado.
Llanto tenía en los ojos, quísole besar las manos.
Le dice: "Graciias os pido, Mío Cid el bienhadado.
Por calumnias de malsines del reino vais desterrado."






domingo, 4 de noviembre de 2018

Lección 7


Literatura romana   Lección 7
Evaluación de lectura Tropical  am 581

¿De qué habla la leyenda de la fundación de Roma?
¿Qué narra Virgilio en su obra La Eneida?
¿Qué escribió Plauto y que género cultiva?
¿De qué trata la obra La olla  de Plauto?
¿Qué escribió Terencio, menciona las obras representativas?
¿De qué trata la obra El atormentado de sí mismo  de Terencio?
¿Qué contienen las Epístolas de Horacio?
¿Qué caracteriza a Séneca?
¿De qué habla Ovidio en su obra: Metamorfosis?

INSTRUCCIÓN B: Lee con atención los siguientes cuestionamientos cada pregunta tiene cuatro posibles respuestas, indicadas con las letras A, B, C, pero sólo una es correcta, elige la que consideres correcta.

(     ) Autor griego que escribe la obra Asamblea de mujeres la cual trata sobre un grupo de mujeres, cuya líder se llama Praxágora. Ésta ha decidido que las mujeres deben convencer a los hombres para que les cedan el control de Atenas, pues ellas podrán gobernarla mejor de lo que ellos lo han hecho. 
a)    Sófocles
b)    Aristófanes
c)    Safo
d)    Eurípides

(     ) Obra que narra los últimos cuarenta días del retorno del héroe a Ítaca, su tierra natal. Su esposa, la hermosa Penélope es asediada por muchos pretendientes quienes lo creían muertos, pero en realidad lo que persiguen son sus riquezas y el trono de Odiseo.
A)   Eneida
B)   Ilíada
C)   Odisea

(     ) Obra representativa de la épica romana, escrita por Virgilio la cual relata la vida del héroe Eneas, quien participó en la guerra de Troya, ciudad destruida que le obliga a partir    con su anciano padre Anquises.
A)   Eneida
B)   Odisea
C)   Ilíada

(     ) Se le conoce como literatura __________, hace referencia a la época en la que surgieron las grandes culturas de la humanidad, registran concepciones fantásticas de la realidad, impregnando de emociones y sensaciones que experimentaban día a día, cuya explicación era mítico religiosa, su primera manifestación literaria fue la épica
A)   Clásica
B)   Antigua
C)   Contemporánea
D)   Grecorromana

(      ) Primera Poetisa de la antigüedad clásica
a)    Erina    b) Safo   c) Corina

(     ) Autor de la obra Los trabajos y los días
a)    Herodoto     b)  Hermógenes     c) Hesíodo

(      ) Autor de la comedia Anfitrión
a)    Plauto      b) Terencio     c) Horacio

(     ) Subgénero literario de Terencio
a)    Novela      b) Drama      c) Comedia





domingo, 21 de octubre de 2018

Lección 6 Literatura griega


LECCIÓN 6  Literatura y Griega
Calaverita Literaria: Composición escrita: redactar calaveritas literarias originales, creativas, ingeniosas, pero respetuosas, con temáticas escolares y actuales, puedes incluir maestros (a) y compañeros. Revisar la ortografía y la redacción el trabajo se entregarán ña última semana de octubre.

LITERATURA GRIEGA
Calaverita Literaria
Composición escrita: redactar calaveritas literarias originales, creativas, ingeniosas, pero respetuosas, con temáticas escolares y actuales, puedes incluir maestros (a) y compañeros. Revisar la ortografía y la redacción se entregarán a partir de esta semana y hasta la próxima semana.
ACTIVIDADES PARA REALIZAR EN CASA

Ø  El contenido de la obra la Ilíada de Homero la puedes disfrutas con la película Troya protagonizada por Brad Pitt
Ø  El contenido de la obra la Odisea de Homero la encuentras en la película https://www.youtube.com/watch?v=ewntbZxcpks
Ø  En caso de no desear ver las películas puede consultar sinopsis de las obras

INSTRUCCIÓN: En los espacios libres favor de ocuparlos en la práctica de la lectura de la obra Tropical am 581 de la autora Soffi P. Guido, misma que será evaluada del 5 al 9 de noviembre.
ACTIVIDAD: Reúnete con tus compañeros para resolver el siguiente cuestionario, anta las respuestas alejadas de las preguntas
¿Quién es Homero de la antigüedad griega?
¿Cuál es el argumento de la Ilíada?
¿De qué habla la Odisea y menciona los valores universales que maneja?
¿Quién es Hesíodo y qué género literario utiliza?
¿Quién es Safo y qué género literario cultiva?
¿Quién es Píndaro, menciona el género literario que emplea?
¿Cuál es el contenido de la obra Orestiada de Esquilo?
¿Cuáles son los temas que aborda Sófocles en sus obras?
¿Qué critica Arístófanes en su obra Asamblea de mujeres?

ACTIVIDAD: Disfruta de la siguiente lectura, coméntala con el equipo de trabajo y determinen las diferencias de la vida de una mujer de la antigua Grecia con las mujeres de la actualidad. Consultar en un diccionario los términos desconocidos.

Un día en la vida de una mujer en la Atenas clásica
A los veinte años, una ateniense del siglo V o IV a.C. estaba entrando ya en el último tercio de su existencia, porque en esa época la expectativa de vida femenina no llegaba a los treinta años; en ello tenía mucho que ver la maternidad, que se relacionaba con la muerte de una de cada cuatro mujeres. Imaginemos que esa mujer se llama Eudoxia. A los catorce años se había casado con el heredero de una hacienda (oikos) de tamaño medio, que ya había cumplido los treinta. Al principio estuvo en una posición secundaria en la casa de su esposo, a la que se trasladó después de la boda; pero, ahora que ya es madre de dos hijos, ejerce de dueña y señora. No en vano había aportado al matrimonio una dote importante, mientras que la hacienda de la familia del esposo se había visto disminuida en parecida proporción para constituir la dote de la cuñada de Eudoxia.
En la casa de su familia de origen, Eudoxia aprendió las labores femeninas y recibió una serie de enseñanzas que garantizaban su valor como futura esposa de un ciudadano hacendado. De esta forma, ahora puede leer y escribir con soltura, sabe tocar la lira y puede controlar la educación de sus propios hijos, hasta los siete años la de los varones y hasta su casamiento la de las féminas, aunque cuente para ello con la ayuda de esclavos ilustrados.
Las ocupaciones matutinas. Se puede decir que Eudoxia es una mujer feliz, querida y respetada por todos, porque asume su papel de esposa y madre con el mismo sentido del deber con el que su marido se entrena para la guerra y acude al combate cuando es necesario. A él le corresponde asegurar la pervivencia de la comunidad con las armas, y a ella, alumbrar y criar hijos que sustituyan a los muertos en el combate y a los ancianos. Por otro lado, mientras el marido participa en la gestión política y en la administración del Estado, ella, que no tiene que ausentarse por motivos bélicos o de trabajo, se encarga de dirigir y administrar la casa.
Un día cualquiera, Eudoxia se despierta con la primera luz del sol. Mientras da de mamar a su bebé, oye desde su dormitorio, situado en la planta alta de la vivienda, el ruido de los esclavos que emprenden sus actividades cotidianas, así como a su esposo que se dispone a salir. Su hija mayor, de cuatro años, se ha levantado ya de la cama; aunque toma otros alimentos, no ha dejado todavía de ser lactante, pero es la nodriza quien se ocupa de ella.
Cuando ha terminado de dar el pecho al pequeño, Eudoxia retira rápidamente de su rostro la mascarilla a base de leche aplicada la noche anterior y se recoge el cabello en una especie de moño. Luego se cubre con un sencillo peplo de lana fina, una pieza rectangular que enrolla en torno a su cuerpo y sujeta en los hombros por medio de fíbulas. Tras coger las llaves de la despensa, baja por la escalera de madera a la planta inferior, donde están la cocina y el gran patio central desde el que se accede a las distintas dependencias. Allí la esperan dos esclavas atentas a sus órdenes. Eudoxia pide a una de ellas que saque agua del pozo para lavar unas piezas de vestuario, mientras se dirige con la otra a la despensa para sacar las vituallas del desayuno. Come unos trocitos de pan de cebada mojados en vino y bebe leche de cabra.
Ahora hay que repasar las cuentas y el registro de las existencias. Eudoxia abre un arcón y saca una tablilla encerada. Apunta la miel y los higos producidos en la hacienda, que uno de los esclavos llevará a vender en el mercado del ágora de Atenas. Y reflexiona sobre lo que debe pedirle que traiga de allí. La casa está en las afueras del área urbana propiamente dicha, de modo que el esclavo debe recorrer un largo camino a pie y no es cuestión de que vaya todos los días. Tal vez sea mejor que se lleve el asno y concentre los encargos, lo que lo dejará libre para otras tareas. Lo habla con su esposo, que se encuentra todavía fuera de la casa.
Luego Eudoxia da una vuelta por la habitación en la que está instalado el telar. Allí encuentra a su pequeña curioseando las tareas en las que todavía no la dejan participar. La madre de su esposo, viuda y, para la época, ya anciana, se entretiene hilando, porque ya no tiene la vista necesaria para tejer. Le está contando a su nieta el mayor orgullo de su vida: había sido una de las arréforas, las dos niñas de entre siete y once años que se elegían anualmente para pasar nueve meses en un edificio de la Acrópolis ateniense, tejiendo el magnífico peplo que recibía la diosa Atenea cada cuatro años. Esa historia, tantas veces repetida con todo lujo de detalles, provoca siempre entre las mujeres presentes un murmullo de admiración. Es el honor público más grande que cabe imaginar para una niña ateniense.
 Arreglarse para salir. Después de controlar la tarea de las tejedoras y darles las instrucciones oportunas, Eudoxia coge de la mano a su pequeña y se dirige con ella a cumplir un ritual cotidiano de la mayor importancia. Se acercan al altar de la diosa Hestia, protectora del hogar. Eudoxia derrama sobre él unos granos de trigo, con una fe profunda en que ese acto de piedad asegura la protección divina de la casa. La niña observa en silencio lo que tendrá que hacer ella misma el día de mañana, y luego cruza el patio correteando en busca de su muñeca.
Ha llegado el momento de que Eudoxia se prepare para las actividades fuera del hogar previsto para ese día. Una de las esclavas ha llenado una pila con el agua de su aseo personal y luego la va a ayudar a maquillarse y peinarse, algo imprescindible porque los espejos metálicos de la época son pequeños y no reflejan como los modernos. Una vez acicalada, Eudoxia sustituye el sencillo peplo de lana por una llamativa túnica que deja traslucir las formas del cuerpo. También es una pieza rectangular sin hechura alguna, pero de un lino muy vaporoso, teñido con un color chillón. Está cerrada por una costura lateral, formando una especie de saco, que en la parte superior deja un amplio escote y los brazos a la vista. Se ciñe mediante un cinturón que forma un repliegue sobre las caderas.
Ahora la esclava acerca a Eudoxia el cofre de las joyas. Primero coge dos brazaletes iguales trabajados en espiral, que imitan la forma de una serpiente. Luego duda sobre los pendientes, decidiéndose por dos grandes aros con colgantes. Después se pone un collar de piedras finas combinadas con piezas de metal. Finalmente, añade al peinado algunos adornos y se encuentra satisfecha con la imagen que le devuelve el espejo. Elige unas sandalias primorosamente trenzadas y baja rápidamente la escalera, porque la posición del sol le indica que tendría que haber salido ya.
En compañía de las amigas. Eudoxia cubre con prisa, acompañada por una esclava, la distancia que la separa de una de las casas vecinas. Allí se han reunido cuatro mujeres de su misma condición social para pasar juntas la tarde, lo que incluye para ellas la comida principal del día. Se acomodan en lechos, delante de los cuales hay platillos de cerámica con aceitunas, higos, queso y pescado seco. Se cruzan cumplidos sobre el vestuario y el aspecto físico, y se interesan mutuamente por las circunstancias personales. Una de ellas anuncia que cree estar embarazada. La abrazan y le desean un parto feliz. Otra cuenta con quién había coincidido el día anterior mientras cumplía con el deber de realizar el ritual funerario en la tumba de su esposo, muerto en la guerra. Eudoxia habla de sus pequeños. La cuarta mujer está preparando la boda de su hija: comenta los detalles y pide consejo a sus amigas sobre algunos detalles de la celebración. La dueña de la casa coge su lira y acompaña con ella unos versos de la adorada poetisa Safo, que hacen vibrar a las demás. Antes de ponerse el sol, Eudoxia se despide de sus amigas y regresa a su casa, de nuevo acompañada por una esclava. Ha pasado una tarde estupenda y está bien dispuesta para compartir el lecho con su esposo, bajo el signo de Eros.

ACTIVIDAD: En equipo lean los siguientes fragmentos de autores griegos identifiquen los temas que plantean en las obras, finalmente indiquen al margen con acotaciones, el prototipo textual y el género literario al que pertenecen.
FRAGMENTOS DE OBRAS LITERARIAS GRIEGAS
En mi sueño cerca se me aparece de Safo
En mi sueño cerca se me aparece
tu graciosa imagen, sagrada Hera,
la que los ilustres reyes Atridas
vieron con ruegos;

sin hacer ofrendas a ti y a Zeus
y al amable dios que engendró Tiona.
Sacrificios puros te ofrece el pueblo
hoy como entonces:

las doncellas traen un hermoso peplo
y a tu altar se agrupa junto con ellas
la apretada fila de las mujeres...

A Hierón de Siracusa de Píndaro

Acompañar con bárbito al espíritu y la voz, embotados por el vino, (el bárbito) 
que inventó antaño el lesbio Terpandro 
al oír en los banquetes de los Lidios 
el tañido repicante de la esbelta pectis. No ensombrezcas los placeres de la vida; mucho más llevadero 
es para el hombre una existencia placentera. 
Amar y corresponder al amor 
¡hagámoslo en su momento oportuno! 
¡No prosigas, corazón, porfía 
envejecida más de la cuenta! 
.. y los encantos de los amores que envía Afrodita, 
para echar ebrio, con Químaro, un cótabo (*) 
por Agatónides... 

(*) El cótabo fue un juego de moda en Atenas entre los siglos VI a IV a.C. consistente en arrojar el resto del vino de la propia copa en un recipiente metálico homónimo del juego que, al desequilibrarse y chocar con otro colocado a propósito, tenía que emitir un sonido nítido especial. Al hacer esto, se pronunciaba el nombre de una persona, de manera que actuaba como "oráculo amoroso".
Orestiada de Esquilo
CLITEMNESTRA. No me avergonzaré de decir lo contrario de muchas cosas dichas antes oportunamente. Pues, ¿cómo el que prepara acciones enemigas contra sus enemigos que fingen ser amigos, podría tender los hilos de la perdición a mayor altura que su salto? Este encuentro no he dejado de meditarlo hace tiempo: la lucha del desquite ha venido a la postre y estoy donde he herido, sobre la obra realizada. La realicé de manera -y no lo negaré- que no pudiera huir ni evitar su muerte. En torno suyo extiendo una red sin escape, como la de los peces, una tela de fatal riqueza. Le hiero dos veces, y con dos gemidos se debilitan sus miembros; caído ya, le doy un tercer golpe, ofrenda votiva al Hades subterráneo, salvador de los muertos. Así, cayendo, exhala su alma, y lanzando con su aliento un vómito impetuoso de sangre, me alcanza con las negras gotas de sangriento rocío, alegrándome no menos que la lluvia de Zeus alegra a los sembrados al brotar la semilla.
Odisea de Homero
«Amigos, este hombre ha llevado a cabo una gran maldad contra los aqueos: a unos se los llevó en las naves, a muchos y buenos, perdiendo las cóncavas naves y a su pueblo; y a otros los ha matado al llegar; a los mejores con mucho de los cefalenios. Conque, vamos, antes que llegue rápidamente a Pilos o a la divina Elide, donde mandan los epeos, vayamos nosotros, o estaremos avergonzados para siempre, pues esto es un baldón incluso para los venideros si se enteran; porque si no castigamos a los asesinos de nuestros hijos y hermanos, ya no me sería grato vivir, sino que preferiría morir enseguida y tener trato con los muertos. Vamos, que no se nos anticipen a atravesar el mar.»
Los trabajos y los días de Hesíodo
Al salir las Pléyades, hijas de Atlas, comienza la recolección, y la labranza cuando ellas se oculten. Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año va corrido, aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro. Tal es el uso campestre entre los que cultivan las tierras fértiles de los profundos valles, lejos del mar retumbante. Debes estar desnudo cuando siembres, desnudo cuando labres, desnudo cuando coseches, si quieres Ilevar a cabo los trabajos de Demeter en el momento propicio, si quieres que cada cosa crezca en su estación, y si no quieres, careciendo de todo, ir a mendigar en moradas extrañas, sin recibir nada. Así fue como viniste a mí ya; pero yo no te daré cosa alguna, ni añadiré más regalos. Trabaja, ¡oh insensato Perses! en la tarea que los Dioses destinaron para los hombres, no vaya a ser que, gimiendo tu corazón, con tu mujer y tus hijos, tengas que buscar el sustento en casa de tus vecinos, que te rechazarán. Acaso lograras éxito dos o tres veces; pero si vuelves a importunarlos, ya no lograrás nada; hablarás mucho en vano y será inútil la multitud de tus palabras. Te aconsejo, pues, que empieces por pensar en el pago de tus deudas y en evitar el hambre. Ante todo, procura tener una casa, una mujer, un buey de labor y una servidora soltera que siga a tus bueyes. Ten en tu morada todos los instrumentos necesarios, con el fin de que no hayas de pedírselos a otros y de que no carezcas de ellos si se te rehúsan; porque entonces pasará el tiempo y el trabajo quedará por hacer. No dejes nada para el día siguiente, ni para el otro día, porque el trabajo diferido no llena el granero. La actividad acrecerá tus riquezas, porque el hombre que difiere siempre las cosas lucha con la ruina.
Los hijos del labrador      Esopo
Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Sus exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia. Les llamó y les dijo que le llevaran un manojo de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; más a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente.
- ¡Ahí tienen! -les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.
“Nunca olvides que en la unión se encuentra la fortaleza”. 
El joven y el lobo        Esopo
Un joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando: 

-¡El lobo, el lobo!
Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se reía viendo sus preocupaciones. Mas el lobo, un día de tantos, sí llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado él mismo, gritaba lleno de terror: 
-Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas. 
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.
“Al mentiroso nunca se le cree, aún cuando diga la verdad”.
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ESCALA ESTIMATIVA DE LA LECCIÓN 6
R
B
MB
E
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