1.3
FORMAS QUE ADOPTA EL TEXTO LITERARIO
LECCIÓN 3
|
1.3 FORMAS QUE ADOPTA EL TEXTO
LITERARIO
1.3.3.1 Teatro y guion
cinematográfico, televisivo, radiofónico
1.3.3.2
Performance
1.3.4
Escucha-lector-espectador
|
|
|
PROPÓSITO
|
Identificar los géneros literarios
y sus características en distintas obras literarias
|
Ejercicio
de retroalimentación
ACTIVIDAD
El grupo
se organizará en cuatro equipos, mismos que presentaran una breve exposición
sobre los géneros y subgéneros literarios. Los equipos atenderán su definición,
sus características, ejemplos y estructuras que los distinguen, (prosa, verso,
guion teatral).
EVALUACIÓN: Lee los
siguientes textos y determina el género, si reconoces el subgénero anótalo, incluye características
que los distinguen.
Enamorarse y no Mario Benedetti (uruguayo)
(TEXTO 1)
Cuando uno se enamora
las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
Prometeo
(TEXTO 2) Prometeo es uno de
los titanes, conocido como amigo y benefactor de la humanidad, hijo del titán
Jápeto y la ninfa del mar Clímene o la titánide Temis. Prometeo y su hermano
Epimeteo recibieron el encargo de crear la humanidad y de proveer a los seres
humanos y a todos los animales de la tierra de los recursos necesarios para
sobrevivir. Epimeteo (cuyo nombre significa ‘ocurrencia tardía’), procedió en
consecuencia a conceder a los diferentes animales atributos como el valor, la
fuerza, la rapidez, además de plumas, piel y otros elementos protectores.
Cuando llegó el momento de crear un ser que fuera superior a todas las demás
criaturas vivas, Epimeteo se dio cuenta de que había sido tan imprudente al
distribuir los recursos que no le quedaba nada que conceder. Se vio forzado a
pedir ayuda a su hermano, y Prometeo (cuyo nombre significa ‘prudencia’) se
hizo cargo de la tarea de la creación. Para hacer a los seres humanos
superiores a los animales, les otorgó una forma más noble y les dio la facultad
de caminar erguidos. Entonces se dirigió a los cielos y encendió una antorcha
con fuego del sol. El don del fuego que Prometeo concedió a la humanidad era
más valioso que cualquiera de los dones que habían recibido los animales.
Estas acciones de Prometeo provocaron la ira del dios Zeus. No sólo había
robado el fuego para los seres humanos, sino que también engañó a los dioses
haciendo que ellos recibieran las peores partes de cualquier animal sacrificado
y los seres humanos la mejor. En una pila, Prometeo colocó las partes
comestibles de un buey, la carne y las entrañas, y las recubrió con el vientre
del animal. En otra puso los huesos y los cubrió con grasa. Al pedirle a Zeus
que eligiese entre las dos, el dios optó por la grasa y se sintió muy
disgustado al descubrir que ésta cubría una pila de huesos. A partir de ese
momento, sólo la grasa y los huesos se entregaron a los dioses en sacrificio;
la buena comida quedaba para los mortales. Por las transgresiones de Prometeo,
Zeus lo hizo encadenar a una roca en el Cáucaso, donde era atacado constantemente
por un águila. Finalmente lo liberó el héroe Hércules, que mató al ave rapaz.
El divorcio Vicente
Riva Palacio
(TEXTO 3) Querido lector: Quizá lo que voy a referir lo habrás escuchado o
leído alguna vez: pero eso me tiene muy sin cuidado, porque recuerdo una de las
máximas famosas del barón de Andilla, que dice:
“Si alguien te cuenta algo, es grosería decirle: por supuesto, lo
sabía.”
Y como yo estoy seguro de tu buena educación, y además este cuento puede
serte de mucha utilidad, prosigo con mi narración, seguro de que, si la
meditas, me la tendrás que agradecer más de una vez en el camino de tu vida.
El león, como es sabido, es el rey de los animales cuadrúpedos: llegó a
cansarse de la leona, su casta esposa, y buscando medios para repudiarla, o
cuando menos de pedir el divorcio, vino a descubrir que el mal aliento de la
regia dama causa era, según la opinión de distinguidos jurisconsultos de su
reino, más que suficiente para pedir la separación y quedar libre de aquel yugo
matrimonial que tanto le pesaba.
Un día, cuando menos lo esperaba la augusta matrona, sin ambages
(rodeos) ni circunloquios (ambigüedades) le dijo el león, que no por ser
monarca dejaba de ser animal:
–Mira, hijita, que yo me separo de ti desde hoy, y voy a pedir el divorcio
porque tienes el aliento cansado, con un sí es no es, tufillo de ajos podridos.
La leona que con ser animal no dejaba de ser hembra, sintió que el cielo
se le venía encima, no tanto por el divorcio, cuanto por aquel defectillo que
en los banquetes y bailes de la corte podía, sin duda ponerla en ridículo.
- ¿Qué tengo el aliento
cansado? –Exclamó tartarrugiendo de ira– ¿Qué tengo el aliento cansado? Eso no
me lo pruebas tú, ni ninguno de los de tu familia; que las hembras de mi raza
hemos tenido siempre el aliento más agradable y oloroso que carne de cabrito
primal.
–No me exaltes –contestó el león– que yo estoy seguro de lo que digo, y
te lo puedo probar, no por mi dicho, sino por el de todos nuestros vasallos.
–Que vengan –dijo con exaltación la leona–, me sujeto a la prueba; y a
ver si hay bestia que tal calumnia pueda sostener.
Seguro el león de su triunfo en aquel juicio pericial, citó para el
segundo día, y con acuerdo de su real esposa, a los principales personajes de
la corte; y los dos consortes pasaron la noche en cuevas muy apartadas para
evitar una escena matrimonial, peligrosa en aquella ocasión en que la monarquía
no estaba de lo más bien asegurada.
Tan madrugador anduvo el pollino y tan temprano se presentó en palacio,
que todavía estaban durmiendo los reyes; pero salió el sol, que también era
otro rey, y sus majestades anunciaron que estaban ya visibles y que iba a
comenzar el juicio.
Por supuesto que la leona había cuidado de lavarse muy bien con
verdadero jabón de los Príncipes del Congo, que tanto existía entonces como
ahora, y había hecho enjuagatorios con elíxir de jugo de patatas frescas.
Presentóse el asno he instruido por el león de lo que debía de juzgar y
sentenciar, introdujo sus narices en las regias fauces que, con democrática
humildad, abría la leona: aspiro dos o tres veces, y en seguida, adivinando el
pensamiento del monarca, y después de haber hecho ese gesto que les es
característico, arrugando la nariz, levantando el belfo (hocico) superior de un
lado, enseñando los dientes y mirando al cielo con un ojo, dijo con acento
dogmático(indiscutible irrefutable):
–Huele mal.
El león inclinó majestuosamente la cabeza, y el borrico salió reculando
del palacio por no mostrar a sus majestades la cola u otras cosas. Pero no
había caminado veinte pasos, cuando la leona, pretextando cualquier negocio,
salió por una puerta excusada, y en un decir Jesús lo hizo cuartos, y volvió
después tranquilamente a la sala del trono.
Tocóle su turno al caballo, que entró con un aire de energía y con un
desdén espartano, como diputado de oposición, llegase a oler a la reina
consorte: aspiró, respiró, repitió la operación, y en seguida, con una energía
catoniana (severa, virtuosa), exclamó: -Aliento puro, y sin dejo de ninguna
especie.
No bien acabó de decir esto, cuando ya el león había saltado sobre él, y
con garras y dientes lo dejó tan muerto como si nunca hubiera existido.
Naturalmente habían sido aquellas dado el carácter de los personajes que
en ellas habían intervenido, cuyos caracteres han estudiado tan acertadamente
el famoso padre Valdecebro en su tan curiosa como científica obra que tituló:
Gobierno civil y político de los animales, y en donde pueden aprenderse muchas
cosas que tienen la doble ventaja de ser tan curiosas como falsas.
Llególe su turno al mono, y presentóse entre gracioso y tímido,
queriendo hacer al mismo tiempo el cortesano y el calavera; acercó las chatas
narices a la boca de la esposa del monarca, y con una sonrisilla de orgullo, al
parque de benevolencia, dijo dirigiéndose al león:
–A veces huele mal, y a veces bien.
Pero en mala hora lo dijo, que aún no había acabado la frase cuando
medio mono se llevaba en sus garras el rey, y el otro medio la reina.
Y siguió el juicio con todos aquellos antecedentes de la independencia y
libertad del poder judicial.
Entró la zorra, hizo tres genuflexiones, escucho atentamente lo que de
ella se exigía, aguzó el hocico y metió, no la nariz, sino toda la cabeza,
hasta el esófago de la reina; estuvo así dos o tres segundos, y después
sacudiendo las orejillas y mirando al monarca unas veces, y otras a la reina,
dijo haciendo un gesto de contrariedad y de disgusto:
–Tengo catarro.
(TEXTO 4) Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, un alquimista alemán
sin mucho éxito en los negocios llamado Henning Brandt, empeñado como buen
alquimista en buscar la piedra filosofal que transformara el plomo en oro,
pensó que podía conseguirlo a partir de la orina humana - sería por el color o
por las dos primeras letras ¡!-.
Reunió 50 cubos del “líquido elemento” y los tuvo varios meses en el sótano de su casa. Mediante diversos procesos misteriosos (tamizar, calentar, diluir,) convirtió esa orina en una pasta tóxica y luego en una sustancia cérea y translúcida.
Nada de eso produjo oro, claro está, pero un día sucedió un hecho extraño que, a la postre, resultaría crucial. Desanimado y rendido por los continuos fracasos, apagó la luz que iluminaba el sótano y ya se disponía a subir a la casa cuando una luminiscencia verdosa iluminó la estancia. ¡Una nueva sustancia brillaba en la oscuridad!
Sin perder tiempo, la sacó del recipiente y al exponerla al aire, rompió a arder espontáneamente, al tiempo que Grandt gritaba de contento su particular eureka ante su brillante descubrimiento que pronto recibió el nombre de fósforo – “portador de luz”, en griego –. Desde entonces, las sustancias que brillan en la oscuridad sin arder, se les llama fosforescentes.
Reunió 50 cubos del “líquido elemento” y los tuvo varios meses en el sótano de su casa. Mediante diversos procesos misteriosos (tamizar, calentar, diluir,) convirtió esa orina en una pasta tóxica y luego en una sustancia cérea y translúcida.
Nada de eso produjo oro, claro está, pero un día sucedió un hecho extraño que, a la postre, resultaría crucial. Desanimado y rendido por los continuos fracasos, apagó la luz que iluminaba el sótano y ya se disponía a subir a la casa cuando una luminiscencia verdosa iluminó la estancia. ¡Una nueva sustancia brillaba en la oscuridad!
Sin perder tiempo, la sacó del recipiente y al exponerla al aire, rompió a arder espontáneamente, al tiempo que Grandt gritaba de contento su particular eureka ante su brillante descubrimiento que pronto recibió el nombre de fósforo – “portador de luz”, en griego –. Desde entonces, las sustancias que brillan en la oscuridad sin arder, se les llama fosforescentes.
Las posibilidades comerciales de la nueva sustancia no pasaron
desapercibidas a los negociantes codiciosos, pero las dificultades inherentes a
la manufactura del fósforo por el método de Brandt lo hacían más caro que el
oro y esto, aunque se intentó rentabilizar utilizando la orina de los soldados,
resultaba demasiado para su explotación comercial.
El león enamorado de la hija del labrador de Esopo
(TEXTO 5) Se había enamorado un león de la
hija de un labrador y la pidió en matrimonio.
No podía el labrador decidirse
a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela por el temor que le inspiraba.
Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba de insistirle, le dijo que
le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que al menos debería cumplir
con la siguiente condición: que se arrancara los dientes y se cortara sus uñas,
porque eso era lo que atemorizaba a su hija.
El león aceptó los
sacrificios porque en verdad la amaba.
Una vez que el león
cumplió lo solicitado, cuando volvió a presentarse ya sin sus poderes, el
labrador, lleno de desprecio por él, lo despidió sin piedad a golpes.
Nunca te despojes de
tus defensas, pues serás vencido por los que antes te respetaban.
(TEXTO 6)
Edipo rey de Sófocles
PERSONAJES: EDIPO, SACERDOTE, CREONTE, CORO DE ANCIANOS TEBANOS,
TIRESIAS, YOCASTA, MENSAJERO, SERVIDOR DE LAYO, OTRO MENSAJERO
(Delante del palacio de Edipo, en Tebas. Un grupo de ancianos y de
jóvenes está sentado en las gradas del altar, en actitud suplicante, portando
ramas de olivo. El Sacerdote de Zeus se adelanta solo hacia el palacio. Edipo
sale seguido de dos ayudantes y contempla al grupo en silencio. Después les
dirige la palabra.)
EDIPO.- ¡Oh hijos, descendencia nueva del antiguo Cadmo ¿Por qué están
en actitud sedente ante mí, coronados con ramos de suplicantes? La ciudad está
llena de incienso, a la vez que de cantos, de súplicas y de gemidos, y yo,
porque considero justo no enterarme por otros mensajeros, he venido en persona,
yo, el llamado Edipo, famoso entre todos. Así que, oh anciano, ya que eres por
tu condición a quien corresponde hablar, dime en nombre de todos: ¿cuál es la
causa de que estén así ante mí? ¿El temor o el ruego? Piensa que yo querría
ayudarlos en todo. Sería insensible si no me compadeciera ante semejante
actitud.
SACERDOTE.- ¡Oh Edipo, que reinas en mi país! Ves de qué edad somos los
que nos sentamos cerca de tus altares: unos, sin fuerzas aún para volar lejos;
otros, torpes por la vejez, somos Sacerdotes -yo lo soy de Zeus-, y otros,
escogidos entre los aún jóvenes. El resto del pueblo con sus ramos permanece
sentado en las plazas en actitud de súplica, junto a los dos templos de Palas y
junto a la ceniza profética de Ismeno.
(TEXTO 7) Un mundo feliz Aldous
Huxley
CAPÍTULO I
Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas. Encima
de la entrada principal las palabras: Centro de Incubación y Condicionamiento
de la Central de Londres, y, en un escudo, la divisa del Estado Mundial:
Comunidad, Identidad, Estabilidad. La enorme sala de la planta baja se hallaba
orientada hacia el Norte. Fría a pesar del verano que reinaba en el exterior y
del calor tropical de la sala, una luz cruda y pálida brillaba a través de las
ventanas buscando ávidamente alguna figura yacente amortajada, alguna pálida
forma de académica carne de gallina, sin encontrar más que el cristal, el
níquel y la brillante porcelana de un laboratorio. La invernada respondía a la
invernada. Las batas de los trabajadores eran blancas, y éstos llevaban las manos
embutidas en guantes de goma de un color pálido, como de cadáver. La luz era
helada, muerta, fantasmal. Sólo de los amarillos tambores de los microscopios
lograba arrancar cierta calidad de vida, deslizándose a lo largo de los tubos y
formando una dilatada procesión de trazos luminosos que seguían la larga
perspectiva de las mesas de trabajo. —Y ésta —dijo el director, abriendo la
puerta— es la Sala de Fecundación. Inclinados sobre sus instrumentos,
trescientos Fecundadores se hallaban entregados a su trabajo, cuando el
director de Incubación y Condicionamiento entró en la sala, sumidos en un
absoluto silencio, sólo interrumpido por el distraído canturreo o silboteo
solitario de quien se halla concentrado y abstraído en su labor. Un grupo de
estudiantes recién ingresados, muy jóvenes, rubicundos e imberbes, seguía con
excitación, casi abyectamente, al director, pisándole los talones. Cada uno de
ellos llevaba un bloc de notas en el cual, cada vez que el gran hombre hablaba,
garrapateaba desesperadamente. Directamente de labios de la ciencia
personificada.
Introducción
El desarrollo de la escritura
permitió fijar gran arte de la tradición literaria, que hasta entonces era oral,
este hecho no evitó que se continuara desarrollando la oralidad, como parte de
la tradición cultural de todos los pueblos. Este folclor, base de una sociedad
lo encontramos en las canciones, los proverbios, mitos y leyendas; y es
justamente la escritura la que permitió conservar textos muy antiguos.
Los géneros literarios tienen su
origen en la representación, en especial en las fiestas con el culto a
Dionisio, Dios del vino y la alegría, además poseía un carácter.
Otras formas que adopta el texto
el texto literario, en especial el elaborado a través de guiones. El guion es
un escrito en el cual una obra dramática necesita para ser representada, en él
se exponen todos los detalles necesarios para su realización.
El guion cinematográfico es un texto de producción cinematográfica, similar
a una obra dramática, donde se divide en escenas, acciones y diálogos entre os personajes, acotamientos,
descripciones del entorno y acotaciones breves para los actores para señalar la
emoción con que se interpretará.
El guion televisivo se registra y se detalla todo lo que se realizará
durante la ejecución de un programa para impedir errores al aire. Debe
emplearse un lenguaje sintético y sucinto. El guion radiofónico sirve para
planificar un programa radiofónico y especialmente Para prever todo el material
sonoro que será necesario para su producción. El guion es una pieza clave para
que los locutores y técnicos de sonido se entiendan y sepan qué es lo que configuran un espacio
en cada momento.
Dentro de las nuevas propuestas
literarias se encuentran el Performance que
se refiere a una muestra escénica en la que un individuo o un grupo causan asombro a los espectadores,
puede ser por medio de la improvisación. Intenta sorprender a un público ya sea
por una temática o por su intención artística. Emplea espacios abiertos, forma
parte del arte urbano, involucra cuatro elementos: tiempo espacio, cuerpo del
artista y la relación del artista con el espacio.
El Performance nace con las
Vanguardias literarias, en especial la corriente Dadaísta, las cuales hacían
presentaciones en las que mezclaban poesía, arte plástico, música. Tiene como
objetivo obtener una reacción del espectador a través de acciones por medio de un detonador, el
cual puede ser un ser humano y al mismo tiempo utiliza otros medios como la fotografía, el video, la pintura, la
música, para lograr un momento de éxtasis. El espectador utiliza la percepción
a través de los sentidos, la razonamiento, la interacción con las emociones
propia tristeza, felicidad, expectación, interés), reacción (sorpresa,
fastidio, enojo, felicidad, alteración nerviosa).
Escucha-lector espectador
Cada uno de los textos
literarios, programas radiofónicas,
cinematográficos, requieren de escuchas, lectores y espectadores,
independientemente del papel que asumamos en cada uno de ellos, debemos
analizar y reflexionar lo que se ve, lee y escucha, relacionarlo con lo que
conocemos y valorar su aportación cultural o informativa para el crecimiento
individual.
ACTIVIDAD:
Después de realizar la lectura, subraya lo relevante y realiza acotaciones al
margen.
|
LECCIÓN
3 LITERATURA Y CONTEMPORANEIDAD I
|
||
|
NOMBRE:
|
||
|
ASPECTOS
A EVALUAR
|
SI INDICADORES NO
|
|
|
El alumno
expone
|
|
|
|
Lee y
subraya el texto
|
|
|
|
Identifica
texto 1
|
|
|
|
Identifica
texto 2
|
|
|
|
Identifica
texto 3
|
|
|
|
Identifica
texto 4
|
|
|
|
PUNTOS
OBTENIDOS
|
|
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario